miércoles, 11 de octubre de 2023

La silla y el visitante

 ¿Cómo creamos? Te puedo describir lo que veo y empezar a desarrollar una historia llena de valor. Vamos a averiguar que ocurre. Me encuentro ahora mismo en una habitación llena de luz natural, mi mirada se fija en una silla. No es un objeto cualquiera. Mi mente divaga y busca un significado, porque en este mundo todo tiene un sentido, incluso el elemento más insignificante. 

La historia transcurre en la época feudal. Cuentan que un señor muy reconocido de la zona había perdido a su mujer por enfermedad, decían que le había costado mucho encajar la pérdida, y que lo único que le reconfortaba era sentarse en una pradera que había detrás de su castillo, observar los pájaros pasar, escuchar el sonido del viento e impregnarse del olor de la naturaleza. Eso le transportaba a otros tiempos, junto a ella. Momentos mejores en los que había más esperanza. Como era un hombre de costumbres, solo lograba esta sensación, cuando llevaba la silla donde se sentaba su mujer y la instalaba en su rincón sagrado. Nadie podía tocarla. Creía que solo con el tacto de otra mano que no fuera la suya, perdería toda la magia y no podría volver a conectar con su mujer nunca más. 

Un día de otoño en el cual el sol brillaba en el castillo, llegó un visitante misterioso, que explicó que había hecho un largo camino para ver al señor. Le tenía que transmitir un importante mensaje de alguien muy querido. El señor se quedó intrigado y mandó que le hicieran pasar para que se pudiera reunir con él. 

Era un chico joven, ojos oscuros y nariz puntiaguda, Tenía una tez oscura y rasgos particulares. 

El señor estaba impaciente para saber cúal era el mensaje y quien le enviaba. 

-Lo siento aún no estás preparado. - Le explicó el visitante. 

El señor que tenía muy poca paciencia, preguntó irritado: - Ah no, ¿Y cuando lo estaré? 

-Todo a su debido tiempo- Respondió. 

Le dieron una habitación al misterioso personaje, para que se alojara en el castillo hasta que fuera el momento indicado. 

El señor cada día estaba más nervioso, y le preguntaba al visitante, si ya había llegado el día. Este mantenía siempre la calma, y le decía que cuando fuera el momento se daría cuenta. 

El señor siguió con su ritual diariamente, se sentaba en la silla en la pradera, cerraba los ojos y viajaba a sus recuerdos del pasado. Cómo le gustaría volver atrás en el tiempo. El visitante lo observaba sonriente cada día desde la ventana de su habitación. 

Llegó el verano y el misterioso individuo seguía en el castillo. En un día de calor insoportable, todos los vasallos y caballeros se despertaron con los gritos y lamentos de su señor. Alguien había robado su silla. 

El señor estaba fuera de sí. Prometió cortar la cabeza al responsable. 

Alguien entró corriendo en la habitación e informó que la silla estaba ardiendo en la pradera. Todos empezaron a correr para apagar el fuego, pero ya era demasiado tarde, la silla había quedado reducida a cenizas. El señor estaba desesperado. Había perdido todo lo que le recordaba a su difunta mujer. 

Seguro que ha sido el misterioso visitante. - Gritó. - Encontradlo.  

No había rastro de él, había desaparecido. 

Al cabo de unos días, uno de los vasallos, entró corriendo en la habitación del señor. Habían aparecido dos sillas idénticas a la que se había quemado en la pradera, en su sitio sagrado, y alguien había visto al visitante por los alrededores del castillo. 

El señor se vistió, y bajó corriendo con su espada. Desde lejos pudo ver alguien sentado de espaldas en una de las sillas. 

Se fue acercando poco a poco, levantando la espada para asestar el golpe fatal. Era él. El chico se giró y le sonrió: 

-Hola papá, siéntate por favor. - Dijo indicando la silla vacía. 

El señor se quedó helado, y bajó la espada. 

El chico lo miró fijamente a los ojos: 

-Llevabas tanto tiempo tratando de revivir el pasado que habías olvidado que tenías un hijo en el presente, que también forma parte de tí. ¿Te habías fijado que aquí en tu rincón sagrado han pasado muchas cosas desde que murió mamá? ¿Ves estos árboles? Han formado un frondoso bosque, ¿y este lago, y los patos nadando en él? Seguramente tampoco no te habías dado cuenta aun. - El chico acarició su mano. -

El señor se había quedado sin palabras. Poco a poco empezó a recordar, estaba aterrizando de nuevo en el momento presente. Tenía aún muchas experiencias que vivir y tantas personas de las que cuidarse. Empezó a llorar y abrazó a su hijo. 

-Vamos a disfrutar del presente juntos papá. - 

Y se quedaron sentados todo el día en silencio contemplando el paisaje y sintiendo la presencia del otro.  

sábado, 5 de agosto de 2023

El Cantante

  El cantante estaba acostumbrado a recibir elogios cada noche, a sortear la oscuridad con el resplandor de la fama. Siempre era la estrella más brillante. Pero la suerte no es infinita, y todos debemos enfrentarnos a alguna dificultad para seguir creciendo. A veces ocurre de forma repentina, sin avisar. Eso es lo que le sucedió al cantante. Una noche antes de salir al escenario le invadió el pánico, el miedo tomó el control y se quedó encerrado a oscuras en su habitación. Sólo él y su sombra. Que negra puede llegar a ser la oscuridad cuando no se está acostumbrado a vagar por sus calles y a conocer sus pasillos secretos. Son caminos que no puede tomar cualquiera. Se necesita una preparación previa. El cantante acostumbrado solo a la luz de la fama, no estaba preparado para ella. Y empezó a llorar. No solo estaba atrapado en una habitación oscura. Estaba encerrado en sí mismo, en sus pensamientos y emociones. Ya llevaban tiempo observandole, aguardando desde el rincón el momento ideal para entrar en acción, nadie se libra de su lado más emocional. Su sombra se le acercaba lentamente, mientras él estaba agazapado en una esquina. Nunca se pueden desatender los pensamientos ni las propias emociones. Tantos años prestando atención y alimentándose de los elogios de los demás y no había guardado ni un pequeño espacio para escucharse a sí mismo. Había olvidado cómo latía su corazón cuando tocaba música, lo hacía por inercia, tampoco recordaba que se sentía al ser abrazado. 

-Venga levántate- Le susurró su sombra al oído, mientras extendía su mano, para ayudarlo. 

El cantante levantó la mirada. Nunca se había fijado en el aspecto de su sombra. Tenía unos ojos muy profundos, como el color de la noche. No expresaban emoción alguna, dudó unos segundos y le agarró la mano. Era fría como la nieve, pero surgió una estrecha conexión con ella. Tuvo un escalofrío, muchas emociones que recorrieron su cuerpo podían ser aterradoras. ¿Era la primera vez que sentía esto? ¿Se había privado siempre de experimentar miedo, de envidiar y de ser demasiado ambicioso, quizás? Cegado por los elogios vacíos de sus fans, se creyó que estas emociones no concordaban con él. 

La sombra lo ayudó a levantarse, y lo sacó de la habitación. Con pasos dubitativos abandonaron lentamente la estancia, dejaron aquel vacío, para continuar por un pasillo un poco menos oscuro, con algunas capas de gris. La sombra lo guió hasta un pequeño escenario. Todo estaba completamente a oscuras pero podía sentir la presencia de otras sombras a su alrededor. La intensidad del momento era enorme. Todas lo miraban, era el centro de atención. El silencio era sepulcral. Podía sentir la presión. 

-¿A qué están esperando? - Le preguntó a su sombra. - A qué les cantes una canción. Quieren que las liberes. 

-¿Liberarlas de qué? - Del olvido- Están hartas de que nadie les preste atención ni las escuche. También quieren formar parte de la sociedad. No quieren volver a ser excluidas nunca más. - ¿Y qué les canto? - Preguntó el cantante con indecisión. - Usa tu imaginación. - 

Necesitó unos segundos para poner sus emociones en orden, y luego se dejó llevar. La música fluyó.  Empezó a combinar notas, y tejió la melodía ideal para la ocasión. Fue la canción más bonita del mundo. Pudo ver a más de una sombra derramar alguna lágrima, y transmitió tanta pasión y emoción que la multitud lo acompañó en las notas finales. Cerró los ojos para saborear el momento, le encantaba interactuar con sus seguidores,  hasta que la luz de unos grandes focos le molestó. Escuchó a la multitud coreando su nombre. Era hora de empezar el show, todos lo esperaban. 

Antes de salir al escenario, su sombra le guiñó el ojo desde la esquina. - Dedícame una canción esta noche. Recuerda que también soy parte de ti, y me gustaría que me tuvieras más en cuenta. 

-No te preocupes, la primera será para ti. Te lo prometo. - Le dijo el cantante. Y salió al escenario preparado para iniciar un nuevo concierto.

martes, 6 de diciembre de 2022

Un Baile con el miedo

 Años convulsos, de muchos cambios, y de luchar por aceptar la realidad. 

Luces a lo lejos, que guían mi camino. Lleno de inseguridades, y acostumbrado a caminar sólo por el desierto. Por primera vez en mucho tiempo, siento de verdad la falta de una mano que aguante mis caídas, y que me dé fuerza para superar los retos que van surgiendo. Pero la sobrecarga de actividades y relaciones sociales, camufla todos mis temores. Como un camaleón, se esconden entre el frondoso bosque de mis pensamientos. 

Y así sin darme cuenta, llega el invierno. Frío y húmedo. La mente empieza a buscar una cueva donde hibernar, como los osos. Dejar descansar toda la excitación del verano y encontrar un lugar donde reposar. 

Con el frío todo trabaja a ritmo más pausado, y deja espacio para la reflexión y el análisis. Y luego te das cuenta, que llevas tiempo conviviendo con el miedo, que te ha estado observando desde el fondo del armario, sigiloso esperando a que le prestaras un poco de atención. Quizás no estaba tan solo como pensaba.  

Yo siempre tan ocupado, buscando cualquier excusa o distracción para ignorarlo, pero, las emociones son mucho más perseverantes que los humanos. Se ha puesto su traje de baile, el mejor perfume que ha encontrado y un sombrero de copa, y se ha presentado una noche sin avisar frente a mi cama. Me dio un susto de muerte. Me levanté de la cama sobresaltado, pensando que estaba en una pesadilla. 

Él me miró fijamente a los ojos: 

  • ¿No me reconoces? - Llevo mucho tiempo dentro de tí, pero tu has estado demasiado ocupado para atenderme. - Ya sería hora de que me prestaras un poco de atención. 

Yo quiero mirarlo a los ojos, pero su presencia me tiene aterrorizado. Aunque se trata del miedo. Su visita no debería alegrarme. 

El miedo es una de las emociones más poderosas, tiene una enorme seguridad consigo mismo, y sabe que nunca va a perder. Haciendo valer su confianza, se me acerca un poco más, y me da la mano. Estoy temblando, y quiero retroceder, pero mi cuerpo está inmovilizado. Los altavoces de mi habitación empiezan a sonar con un jazz melancólico. La batería y el contrabajo marcan el ritmo y el saxo le pone toda la emoción. Una melodía triste y profunda ideal para este momento. 

El miedo agarra mi mano con delicadeza. No sabía que una emoción tan oscura podía ser tan delicada, y comenzamos a bailar al ritmo de la música. Mis pies van solos, me dejo llevar. Él es el que me está guiando. Me limito a seguirle. 

Poco a poco cautivado por la pasión que desprende el solo del saxo en un momento determinado, voy tomando el control del baile, hago girar al miedo e incluso me atrevo a lanzarlo al aire, para agarrarlo poco antes de que caiga al suelo. La música va llegando a su fin, y yo ya me siento capaz de mirarlo a la cara. Creo que ha disfrutado de este baile tanto como yo. 

Al terminar, me sonríe, hace una reverencia con el sombrero y me susurra:

  • Tenme en cuenta para el próximo viaje. - Y vuelve a entrar al armario. 

Fuera la noche parece aún más oscura y tenebrosa, pero al quedarme unos segundos mirando el cielo por la ventana, puedo ver una estrella fugaz. ¿Se cumplirá mi deseo, esta vez?


martes, 9 de agosto de 2022

La Torre

Veo una torre a lo lejos, se divisa entre la espesa niebla. La curiosidad desplaza mis pies hacia ella. Imagino lo que puedo encontrar dentro. Quiero descubrir todos los secretos encerrados y conocer sus historias. 

Porque yo me nutro de experiencias, y de trabajar la imaginación. Eso me ayuda a despertar del profundo sueño en el que vive esta sociedad. Como un largo periodo de hibernación. Necesitamos nuevos estímulos para romper el círculo tedioso en el que nos encontramos. Y ahí es donde aparece la creatividad. 

La puerta está entreabierta, todavía aguanta el paso del tiempo. Muestra el buen hacer de los constructores del edificio. 

La primera planta es una habitación enorme completamente vacía. A primera vista no me llama mucho la atención, pero después de fijarme mejor, descubro que todas las piedras están encajadas como piezas de un puzzle. Un rompecabezas imposible. Sus formas son totalmente inverosímiles. Hay como una escala cromática entre todas las piedras de la sala. Mi instinto me lleva a acariciar algunas. Al pasar mi mano por una de ellas , un escalofrío recorre mi cuerpo. Siento un miedo terrible. Nunca me había sentido tan aterrorizado por algo. La piedra es la más oscura de todas. Muevo mi mano con cuidado hacia una piedra un poco más a mi izquierda. También és de un color negro. Ahora me invade un sentimiento profundo de frustración. 

No puedo aguantar más y retiro mi mano. Me acerco a la parte donde las piedras son de un color más claro. Cierro mis ojos, y dejo que mi instinto se pare donde se sienta más cómodo. Me quedo en una muy pequeña, del color de las nubes en un día de verano. La emoción recorre mis venas. Siento un ligero pinchazo en el pecho, y me entran ganas de seguir descubriendo este lugar. 

Hay unas escaleras de caracol en el fondo de la sala. Chirrían mientras voy subiendo. Resuena por toda la habitación. Parece como si las piedras se estuvieran moviendo de sitio al ritmo de mis pasos dubitativos. 

Finalmente llego a la segunda planta. Está llena de muebles antiguos. Lo más curioso es que todos los cajones están abiertos y los armarios vacíos. Solo hay huellas por todos sitios. Pequeños rastros por toda la habitación. Empiezo a seguirlos, y puedo revivir distintas situaciones de mi vida. Los rastros se mezclan y se confunden igual que las emociones, y me siento perdido por unos instantes. Quería guardar las dudas y el miedo en los cajones pero hace tanto tiempo que nadie los cierra que se han oxidado. Y tengo que aprender a convivir con ellos. 

Quizás necesite un poquito de calma y tranquilidad, para reencontrar el camino. Perdido entre tantos rastros, termino cerca de una pequeña escalera que sube a la parte superior de la torre. Voy siguiendo las huellas hasta encontrarme en un balcón con vistas al infinito. A lo lejos puedo distinguir un ligero resplandor. El viento sopla tan fuerte que mueve la bandera blanca que ondea en el tejado del edificio, hasta que se cae y se pierde en el horizonte. El resplandor brilla con más intensidad ahora y siento un impulso. Como una revelación, bajo las escaleras a toda prisa. Hasta la primera planta. Empiezo a tocar las piedras más claras, hasta encontrar la emoción indicada. Alegría, paz, amor, bondad, humildad… ahí, está. La he encontrado. Confianza. Vuelvo a confiar en mí y en el universo. La buena suerte no existe, se busca, y se encuentra a través de la confianza. 

 

 


jueves, 4 de agosto de 2022

Lo que tengo dentro de mí

  Lo que tengo dentro de mí es emoción, sentimiento y pasión. Canciones de redención conmigo mismo. Firmo una tregua y me tomo un respiro. Ahora toca trabajar de nuevo en la confianza y volver a soñar. 

Aprender a perdonarme a mí mismo. Que suerte tener que tomar decisiones que guíen mis próximos pasos. Firmes y certeros. Me curten para el futuro. Seguir avanzando por el camino, como un peregrino en busca de su destino. Disfrutando de la compañía y de las adversidades que puedan surgir. Siempre hacen el trayecto más llevadero. Porque los humanos somos aventureros por naturaleza, y necesitamos un poco de adrenalina y dificultad para crecer. 

Lo que tengo dentro de mí, también es rabia, angustia y tristeza. Una vez superados y aceptados estos sentimientos, me ayudan a focalizar mi dirección, y me dan la intención necesaria para cambiar todo lo que no funciona a mi alrededor.  Analizar la situación y desarrollar el pensamiento crítico.   

Me imagino a mi mismo conduciendo por una carretera infinita, acercándome a toda velocidad al abismo, y de repente aparece una luz, una señal que provoca que frene de golpe, y me detenga unos segundos. Las ruedas chirrían por todo el valle, y luego silencio profundo. Estoy solo conmigo mismo. ¿De qué huía? 

Es el momento de arriesgar, de apostarlo todo a mí, y dejarse llevar un poco más, como si fuera un pez siguiendo el caudal del río. 

Y después de los días de tormenta que han ocurrido en mi mente, quedan solo algunas nubes y la lluvia fina, que relaja mis pensamientos y los ordena como libros en las estanterías de una biblioteca. Porque la organización y el orden son imprescindibles para superar las adversidades. 

A lo lejos se vislumbra el resplandecer de un amanecer, y se escucha el despertar de los pájaros. 

Quizás aún no estoy preparado para gozar del Sol, que asoma el horizonte, pero hasta que llegue el momento adecuado voy a disfrutar del sonido de la lluvia al caer contra el tejado. 

Pronto llegará el día en que el Sol no dejará de brillar delante de mi ventana, y quizás en este momento valore estos largos días de lluvia. 


martes, 10 de mayo de 2022

En la cima de la oscuridad

 Esta noche te empujaré hacia la oscuridad conmigo, para sanar toda la rabia que corre en tu interior. Como un vendaval arrasaré tus miedos, y pondré tu mundo patas arriba, para que juntos entendamos que el odio no nos llevará a buen puerto. Construir desde el principio, en base al respeto, como niños inocentes, sin temor a pedir perdón, hablando desde el corazón. Como si fuéramos pájaros migratorios, enderezando el rumbo detrás de las nubes primaverales. 

Los pies en el suelo y la cabeza bien alta, porque el respeto primero lo tenemos que tener para nosotros mismos, y luego ya nos centraremos en los demás, pero si queremos seguir volando alto, necesitamos ser un poco más egoístas. 

Desde aquí, en lo más profundo y oscuro, podremos juzgar y opinar. Si necesitamos llorar, lloraremos juntos. Todos desde la misma posición. Nadie estará por encima. Escucharemos nuestros corazones latir acompasados, como un ejército de caballos que cabalgan con pasos firmes hacia su destino.   

¿Sientes miedo aquí? ¿Ya has descubierto quién eres, o todavía estás en camino? No hay prisa. Este es un recorrido interminable. El tiempo se funde con la luz de la última estrella que quedaba en el cielo. Que hermoso es el negro, cuando aprendes qué todos los humanos no somos tan diferentes en realidad, que andamos juntos por la oscuridad, algunos de forma más tranquila, otros más dubitativos. Pero compartimos los mismos temores e inquietudes 

No podría soportar la presión de querer cambiar el mundo. Se antoja un trabajo inverosímil. Me conformo transformando mi pequeño entorno en un sitio mejor y si puedo contribuir en que las personas de mi alrededor sean más felices ya me siento satisfecho. 

En la oscuridad te abrazo sin miedo al rechazo, porque aquí todo vale. Los momentos son infinitos, y para los que tienen la mente más lúcida, pueden llegar a ser eternos. Los buenos y los malos. ¿Pero quién ha dicho que esta vida sea sencilla? Esta es la razón por la cual me tengo que arriesgar. Para no dejar que me pase sin más. 

Nuestros sentimientos destructivos se juntan con el abrazo y provocan una explosión en la oscuridad. Remueve las profundidades del mundo y todo se tambalea. Nos agarramos fuerte, para no perder el equilibrio y mantenernos en pie. Cuando todo ha pasado, me doy cuenta que tu corazón late más despacio. Puedo ver el brillo de tus ojos, la bondad que había escondida en el fondo de tu corazón reluce como el verde de los campos en primavera. 

Dentro de la misma oscuridad el paisaje ha cambiado, el negro ha perdido intensidad y puedo distinguir unas montañas grises a lo lejos. 

Vamos a observar la oscuridad desde el pico más alto, para poder vivir con mejor perspectiva y libres de todo equipaje innecesario. Tomo tu mano con delicadeza y seguimos a tientas, guiados por nuestro instinto para alcanzar la cima.

  



domingo, 20 de marzo de 2022

El otro lado

 ¿Qué hay en el otro lado? Allí no importa el espacio ni el tiempo. Los sentimientos se funden en la oscuridad como la débil llama de una vela antes de apagarse. Y puedo escuchar el viento soplar con suavidad, que me susurra secretos al oído. 

Me encuentro conmigo mismo. Con mi yo más puro y espiritual. Y todos mis recuerdos se concentran en mi mente, y se iluminan como una luciérnaga en una noche de primavera. 

Me siento tan ligero como una pluma. Veo rastros de estrellas fundiendose en la oscuridad, como si fueran sueños que se han desvanecido cansados de esperar a que alguien luchara por ellos. Intento encenderlas de nuevo, para que vuelvan a brillar. Aún no estoy preparado. Por esto sigo atrapado en el otro lado, en la profunda oscuridad. Desde allí escribo mis canciones, buscando un sentido a mi existencia. Sin perder la cordura, trato de entenderme. Encuentro las palabras que me definen, y escucho los sonidos que más me atemorizan, para aprender a convivir con ellos. Vuelo alto para familiarizarme con este mundo desconocido, que también forma parte de mí. 

Cuando pierdo la concentración, veo luces artificiales del mundo terrenal, y escucho un ruido ensordecedor. Tengo que luchar contra la gravedad para que no me arrastre;antes tengo que comprender todo lo que ocurre en mi interior. El principio del todo, la respuesta a mis preguntas, y la solución a la mayoría de mis problemas. 

Parece simple, pero hay demasiados estímulos que me alejan de mi parte más pura. 

Buscando el norte entre tanta oscuridad, escucho el sonido del río, y dirigo mi rumbo hacia él. 

Al llegar a la orilla encuentro una pequeña barca de madera. Sin pensarlo demasiado me subo, y sigo la corriente. Me dejo llevar. A lo lejos puedo vislumbrar un puerto. Distingo sus luces en la distancia.  

Quizás allí encuentre la llave de la puerta al equilibrio entre el mundo terrenal y el espiritual 

Me voy acercando despacio, como una hormiga volviendo a su nido. Veo mi rostro reflejado en el agua y empiezo a reconocerme. Una estrella fugaz brilla en el cielo y mis reflejos consiguen atraparla al vuelo. La mantengo apretada dentro de mi mano para que no se me escape.

Llego al puerto, dejo la barca amarrada, sin saber lo que me voy a encontrar aquí, tengo un nuevo sueño por el que luchar, y esta vez no voy a dejarlo escapar.