miércoles, 27 de diciembre de 2023

Una mariposa en busca de la libertad

 Y de repente, despiertas. Después de haber liberado miles de batallas, y lleno de heridas, experimentas sensaciones inusuales, comportamientos particulares que te dejan desconcertado. Pero tu espíritu de luchador te mantiene en vilo. A la expectativa. Sabes que ahora viene una lección. Que vas a salir reforzado. 

Entiendo que la lucha más importante es conmigo mismo, que la única forma de vencer es cambiando el punto de atención hacia mí. No buscar más en el exterior. 

Me siento como un guerrero zen, porque conozco la complejidad de mi mente, y lo difícil que resulta controlar algunos pensamientos, no caer en un bucle de negatividad, y ser suficientemente hábil como para transmutar. Pero tantos años trabajando en mis emociones conllevan sus resultados. Una mayor fortaleza y cambios más significativos. Sigo por el sendero de la autoexploración, que avanza por un bosque frondoso y espeso. Lleno de arbustos y árboles caídos, como pensamientos negativos que ocupan tu mente. Pero los miro a los ojos, les saludo y los esquivo. 

No pierdo nunca la esperanza. La consciencia es la clave de mi éxito, y aunque a veces sea demasiado impaciente y quiera resultados inmediatos me acuerdo de la sabiduría de Lao Tse, el taoísmo. Hacer es no hacer nada. La contemplación y la autorreflexión son los mejores ejercicios para comprender el universo y el poder de la naturaleza. Dejar ir para que todo vuelva a su sitio, y dejar espacio a nuevos horizontes. Que poder tiene desapegarse de todo y quedarse solo con uno mismo. 

Desde una distancia prudencial me observo a mi mismo meditando, puedo escuchar mi respiración y mis pensamientos agitados. Mi mente reclama serenidad y calma, mi corazón me pide respuestas y acción, sin embargo debo mantenerme firme. Desarrollar mi capacidad de resiliencia y ser paciente. 

Puedo sentir que mi ego está muy herido, es complicado luchar contra él, pero lo tengo que aceptar. Él ha ganado esta vez, pero yo me he dado cuenta de que hablo desde él, es su voz la que toma las decisiones, la que me mueve y me hace reaccionar de forma inconsciente. Esta es mi pequeña victoria, un pequeño paso a la libertad. Ser más consciente. Hablar desde el amor y la comprensión. Tener un poco de compasión con uno mismo, perdonar y perdonarse. 

Nunca dejaré de aprender si sigo con esta actitud, espero nutrirme de cada experiencia, evolucionar y llegar a un estado superior. Activar el guerrero zen que llevo en mi interior, y fortalecer mi mente. No dejarme ganar por todos los impulsos que perturban mi bienestar. Y poco a poco ir reforzando su armadura, con dedicación y buena intención. 

Esto va sanando estas heridas del ego, y lo va ablandando hasta que se transforma en una bella flor blanca en primavera, que florece en la pradera.  

Mi conciencia despierta como esta flor, y yo me siento como el capullo de una mariposa, preparado para volar, descubrir el nuevo mundo y lograr la ansiada estabilidad. 


viernes, 22 de diciembre de 2023

El Muro

 Cuenta la leyenda que en un lugar remoto de Asia Central, había un muro inquebrantable. Los sabios decían que detrás de él se encontraba la respuesta a todas las preguntas. 

Eran muchos los que habían tratado de traspasarlo, pero nadie lo había logrado. 

Tantos lo habían intentado a base de la fuerza y otros a partir del poder de la mente, concentrando todas sus energías en traspasar aquellas piedras. 

Aquel muro se había convertido en un santo grial para guerreros, sabios y monjes. Todo lo imposible siempre llama la atención. 

Un día en el mercado del pueblo llegó un vendedor a caballo de un burro. Comerciaba con algunas frutas y verduras de su huerto y leche de sus tres cabras. Un guerrero llegó de la montaña después de intentar todo lo posible para derribar el muro. Estaba exhausto y quería comprar un poco de leche de cabra para recuperar las fuerzas. Al día siguiente lo volvería a intentar. Le explicó al vendedor la hazaña que quería hacer, y este lo escuchó con atención. Cuando el guerrero terminó de hablar, este le preguntó: 

  • ¿Puedo venir contigo mañana? 

  • Sí, claro. Pero me levantaré muy temprano. Hay mucha gente intentándolo. Quiero encontrar un lugar estratégico. 

  • Pásame a recoger mañana a las 4 aquí, en mi parada. - Le dijo el vendedor. 

El guerrero que se alojaba en una posada cerca de la plaza del pueblo se fue a dormir. Estaba convencido de qué al día siguiente podría derribar el muro y encontrar todas las respuestas que buscaba. Había algo en la mirada de aquel vendedor que le daba optimismo y valor. 

Antes de que saliera el Sol, el guerrero ya estaba levantado, se sentía con fuerza y determinación. Se dirigió a la parada del vendedor y ya se lo encontró allí, mientras el campanario del pueblo tocaba las cuatro. Puntual como un reloj, tal y como habían acordado. 

El guerrero y el vendedor se adentraron al bosque y anduvieron un largo camino hasta el muro. No dijeron ni una sola palabra durante el trayecto. Los dos estaban concentrados en su propósito. 

Cuando el Sol ya empezaba a salir detrás de las montañas, visualizaron el muro a pocos metros. Ya había unos cuantos intentando derribarlo con todas sus fuerzas. Física o mental. 

El vendedor observó el muro con atención. La verdad es que visto desde cerca imponía. 

El guerrero se concentró un rato y empezó a asestar golpes certeros y fuertes. 

El vendedor se sentó debajo de un árbol que se encontraba en frente, y le pidió al guerrero que se detuviera un momento. 

Cerró los ojos y centró la atención en su frente y en su corazón. Puso toda la intención en estos dos puntos, conectando con su alma y su yo interior. Todos los que estaban alrededor interrumpieron sus intentos. Se podía percibir la energía. 

El vendedor estaba rodeado por un aura dorada. El muro se empezaba a agrietar poco a poco. Los primeros ladrillos empezaron a caer con estrépito. Todos estaban boquiabiertos. Como era posible que aquel vendedor lo estuviera conseguido tan fácil. 

En unos minutos toda la estructura se había derrumbado, y por sorpresa de todos los presentes, solo apareció un espejo gigante. 

Miraron todos asombrados, sin lograr entender aún lo que había ocurrido, 

  • Observad el espejo con atención y comprenderéis como lo he conseguido y al mismo tiempo encontraréis todas las respuestas que buscáis. - Dijo el vendedor con tono calmado. Y emprendió el camino de vuelta al mercado para terminar de vender los productos que aún le quedaban del día anterior.